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¿Qué es y como funciona un ERE en España?

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El expediente de regulación de empleo, también conocido como ERE es una herramienta puesta al alcance de las empresas con el objetivo de poder reducir de manera significativa su plantilla ante una crisis. Se consideran como situaciones de crisis aquellas que se encuentran reguladas en el Estatuto de Trabajadores.

Indudablemente, la solicitud y tramite del ERE resulta en consecuencias sociales negativas, porque presume la culminación de contratos de empleo en masa. Por esta misma razón, es una herramienta que cuenta con un reglamento estricto y posee mecanismo para ser impugnado.

¿Cómo funciona un ERE?

Estos expedientes de regulación suponen la terminación o cese de actividades con respecto a la plantilla de una compañía. En pocas palabras, se trata de un posible despido masivo o colectivo por una situación negativa de la compañía.

En vista de ello esta herramienta busca combinar las necesidades de reestructurar la compañía en crisis en conjunto con las necesidades sociales de la plantilla. De esta manera solo pueden tramitarse bajo la supervisión de la autoridad laboral correspondiente en un marco de negociación con los representantes de los trabajadores.

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En el momento que los resultados del ERE no son la culminación del contrato laboral sino la suspensión por un tiempo determinado o la reducción de la jornada de trabajo se le denomina ERTE que significa Expediente de Regulación Temporal de Empleo.

¿Cuándo se debe presentar el ERE?

Este expediente de regulación laboral debe ser tramitado previamente al despido colectivo. En todo caso este despido deberá estar motivado por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción de la compañía.

Lo que significa que cuando hablamos de causas negativas económicas, nos referimos al descenso del nivel de ingresos o ventas durante un periodo de 3 trimestres consecutivos, en comparación a los del ejercicio anterior.

Se considerarán como causas técnicas, aquellas que impliquen un cambio en los medios o instrumentos que usa la compañía para su producción. Es decir, un área de trabajo necesitará menos trabajadores si se adquiere una maquinaria que realice estas labores.

Las causas organizativas, serán todas aquellas modificaciones en el sistema y método de trabajo, así como el modo de organización de la producción. Por poner un ejemplo, la digitalización de un área de la compañía podrá dar pie a un causal de despido organizativo.

Finalmente, las causas de crisis productivas son las resultantes de la modificación de demanda de los productos o servicios ofrecidos por la empresa. Esto sucede cuando la compañía por la aplicación de nuevas regulaciones y el descenso en la demanda de un producto se ve en la obligación de prescindir de esta rama.

Se debe considerar que se habla de despido colectivo cuando se ven afectados al menos 10 o mas trabajadores, si la compañía cuenta con una plantilla de menos de 100 personas. En el caso de que la misma cuente con una nomina entre 100 y 300 trabajadores, la decisión de despido se presume como colectiva al afectar al 10% de la plantilla.

De la misma forma, como se establece en el Estatuto de Trabajadores, el despido podrá ser considerado como colectivo si la totalidad de la plantilla se ve perjudicada. Por ejemplo, si una compañía tiene mas de 5 trabajadores y estos se ven afectados por la decisión extintiva, deberá tramitar obligatoriamente un ERE.

¿Cómo se tramita el ERE?

Los mismos podrán ser tramitados en 3 fases, donde en cada uno de ellos debe intervenir la empresa, los representantes de los trabajadores y la autoridad laboral designada para este tipo de casos. Las fases las catalogaremos como la fase de consulta, la de autorización administrativa y la fase de resolución.

La fase de consulta tiene como misión el inicio de las negociaciones entre la empresa y los representantes de los trabajadores, con la finalidad de disminuir el impacto negativo de carácter social que produce un despido colectivo. Como mencionamos anteriormente, todo esto debe ser realizado bajo la supervisión de la autoridad laboral.

Seguido de ello, en la fase de autorización administrativa se procede a conseguir de manera exitosa la autorización de la autoridad laboral designada. Quien debe aprobar las condiciones resultantes de la primera fase.

Finalmente, en la fase de resolución, el ERE debe haber cumplido con todos y cada uno de los requisitos legales exigidos por la autoridad laboral, quien otorgara la medida correspondiente. Del mismo modo puede proceder a una posible impugnación del ERE o al recurso de despidos individuales.